Hogar dulce hogar
Por fin.
Ya he llegado a casa. Si en el hospital era una visita tras otra, aquí más de lo mismo. Eso sí, no me puedo quejar. De un brazo a otro. ¡Que agustito!. Encima no se quejan, si eructo se ríen; si me hago “POPO” (os quedáis que fino soy) lo celebran; si lloro se preocupan. ¡Como me voy a divertir!
